
El pan tradicional o pan básico —el de barra, hogaza, rústico o masa madre— se elabora con solo cuatro ingredientes:
Harina + agua + levadura o masa madre + sal.
Es la fórmula clásica que se ha usado durante siglos. No lleva aceite, ni azúcar, ni ningún tipo de grasa.
¿Por qué?
Porque se busca un pan con:
- Corteza crujiente y dorada.
- Miga ligera y aireada.
- Sabor limpio y neutro, que combina bien tanto con dulce como con salado.
Es el pan perfecto para acompañar comidas, mojar en salsas o disfrutar recién hecho. En los hornos artesanos, este tipo de pan se cuece directamente sobre piedra o en horno refractario, lo que potencia su textura y aroma.
Los panes con aceite: más suaves, tiernos y aromáticos
En muchos tipos de pan, especialmente los más modernos o regionales, sí se añade aceite (generalmente de oliva).
El aceite actúa como grasa natural, y cambia por completo la textura y el sabor del pan.
Ventajas de usar aceite en la masa:
- Miga más tierna y elástica: el aceite recubre las proteínas del gluten y evita que el pan se endurezca rápido.
- Corteza más dorada y brillante: el aceite reacciona al calor y aporta color.
- Sabor más intenso y delicado: especialmente si se usa aceite de oliva virgen extra.
- Mejor conservación: el pan con aceite se mantiene fresco más tiempo, ya que retiene la humedad interna.
Ejemplos de panes con aceite:
- Pan de aceite andaluz
- Focaccia italiana
- Pan de Viena
- Pan de molde o pan de leche
- Bollos, molletes y algunos tipos de empanadas
Estos panes son ideales para desayunos, bocadillos o comidas más suaves, donde la textura tierna es un plus.
El papel del aceite en la masa
El aceite en el pan no solo aporta sabor, también tiene un papel técnico importante en la estructura de la masa.
Durante el amasado:
El aceite recubre las partículas de harina y suaviza la red de gluten, haciendo que la masa sea más flexible y menos pegajosa.
Durante la fermentación:
El aceite ayuda a retener el gas producido por la levadura, lo que da lugar a una miga más aireada y homogénea.
Durante la cocción:
Favorece una reacción de Maillard más intensa (ese color dorado y olor irresistible de pan recién hecho).
Entonces… ¿Cuál es mejor?
No hay un tipo de pan “mejor” que otro, sino diferentes estilos:
- Pan sin aceite: tradicional, rústico, de sabor neutro, ideal para acompañar cualquier comida.
- Pan con aceite: más tierno, sabroso y aromático, ideal para consumir solo o en recetas más suaves.
- Lo importante es saber qué resultado buscas y qué tipo de pan te gusta más.
