
El pan de sarraceno está ganando popularidad entre quienes buscan panes más nutritivos o alternativas sin trigo. Aunque se le llama “trigo sarraceno”, en realidad no es un cereal sino una planta (fagopyrum esculentum), lo que lo hace especial.
- Naturalmente sin gluten
A diferencia del trigo, el sarraceno no contiene gluten, lo que lo convierte en una opción segura para personas celíacas o con intolerancia al gluten. Es importante que se elabore en obradores certificados para evitar contaminación cruzada con harinas con gluten. - Nutritivo y energético
Su harina es rica en proteínas vegetales de alta calidad, contiene fibra soluble e insoluble, vitaminas del grupo B y minerales como hierro, magnesio y zinc. Esto lo hace ideal para mantener la energía estable durante el día y favorecer una dieta equilibrada. - Sabor característico
El pan de sarraceno tiene un gusto más profundo que el de trigo, con notas terrosas y un toque a frutos secos. Su color es más oscuro y su miga suele ser más densa, lo que le da un carácter rústico y muy auténtico. - Beneficios para la salud
Su alto contenido en fibra ayuda a mejorar el tránsito intestinal y a prolongar la sensación de saciedad. Además, sus antioxidantes y compuestos como la rutina contribuyen a proteger el sistema cardiovascular, regulando colesterol y presión arterial. También ayuda a mantener estables los niveles de azúcar en sangre, algo importante para personas con diabetes. - Versatilidad en la panadería
Aunque puede usarse sola, muchas panaderías la mezclan con otras harinas (trigo, espelta, avena) para lograr una miga más aireada y fácil de trabajar, ya que al no tener gluten cuesta que el pan suba. Se puede usar para panes, crepes (como las famosas galettes bretonas), galletas o tortas tradicionales.
El pan de sarraceno es una alternativa nutritiva, sabrosa y apta para celíacos, que además aporta variedad a la dieta. Es perfecto para quienes buscan panes más rústicos, con sabor auténtico y beneficios para la salud.
